domingo, 20 de noviembre de 2016

"La única libertad es la poesía" - Carta de José Revueltas a Octavio Paz desde Lecumberri




"La única libertad es la poesía" - Carta de José Revueltas a Octavio Paz desde Lecumberri
Muy bien habría logrado reunir aquí Martín Dozal sus dos, sus tres docenas de libros, su Baudelaire, su Juan Ramón Jiménez, su Miguel Hernández, su Pablo Neruda, su Octavio Paz. 2, 3 docenas de libros; ah, qué bello es decirlo aquí, los 20, los 30 libros, qué amoroso resulta, qué callada y paciente aventura esconde. Han venido uno a uno hasta llegar a sus manos- y ahora a las mías-, y aquí están para esa visita antigua, renovada, que se convino con nuestras gentes, de sus manos a las nuestras, de nuestros ojos a los suyos, ¿cómo decirlo?, años no, sueños atrás, desde entonces, desde aquel entonces -éste de hoy mismo, éste de no importa qué día de visita-, tan lleno de la confiada seguridad moral, del sosiego cálido y humilde con que nos miran a través de esa forma severa y religiosa que aquí toma el amor, cuando vienen a visitarnos, nuestras gentes y nuestros libros, cuando vienen a visitarnos y a quedarse aquí en la cárcel con nosotros, todo lo que nos ama y lo que amamos. Han venido desde los años y los sueños más distantes y más próximos y aquí están en la celda que ocupamos Martín Dozal y yo, su Baudelaire, su Proust, mi Baudelaire, mi Proust, nuestro Octavio Paz.

Martín Dozal lee a Octavio Paz; tus poemas, Octavio, tus ensayos, los lee, los repasa y luego medita largamente, te ama largamente, te reflexiona, aquí en la cárcel todos reflexionamos a Octavio Paz, todos estos jóvenes de México te piensan, Octavio, y repiten los mismos sueños de tu vigilia.

Pero puesto que estas palabras se escriben para hablar de ti, Octavio, antes de hablar de estos jóvenes que en la cárcel de Lecumberri leen tu obra, he de decirte quién es Martín Dozal, mi compañero de celda, mi hermano, Octavio, nuestro hermano.

Un día cualquiera de este mes de julio, Martín cumplió 24 años y realmente ésa es la cosa: está preso por tener 24 años, como los demás, todos los demás, ninguno de los cuales llega todavía a los treinta y por ello están presos, por ser jóvenes, del mismo modo en que tú y yo lo estamos también, con nuestros cincuenta y cinco años cada uno, también por tener esa juventud del espíritu, tú, Octavio Paz, gran prisionero en libertad, en libertad bajo poesía. Porque si leen a Octavio Paz es por algo. No son los jóvenes ya obesos y solemnes de allá afuera, los secretarios particulares, los campeones de oratoria, los ganadores de flores naturales, los futuros caciques gordos de Cempoala, el sapo inmortal. Son el otro rostro de México, del México verdadero, y ve tú, Octavio Paz, míralos prisioneros, mira a nuestro país encarcelado con ellos. Martín Dozal lee a Octavio Paz en prisión. Hay que darse cuenta de todo lo que esto significa, cuán grande cosa es, qué profunda esperanza tiene este hecho sencillo. Hubo pues de venir este tiempo, estos libros, esta enseñanza que nos despierta.

Martín Dozal tiene 24 años, es un joven maestro inalcanzable y bello que trabajaba sus 24 años, sus 24 horas diarias en las aulas, en las escuelas, en las asambleas, que enseñaba poesía o matemáticas e iba de un lado para otro, con su iracunda melena, con sus brazos, entre las piedras secas de este país, entre los desnudos huesos que machacan otros huesos, entre los tambores de piel humana, en el país ocupado por el siniestro cacique de Cempoala.

No, Octavio, el sapo no es inmortal, a causa, tan sólo, del hecho vivo, viviente, mágico de que Martín Dozal, este maestro, en cambio, sí lo lea, este muchacho preso, este enorme muchacho libre y puro. Y así en otras celdas y otras crujías, Octavio Paz, en otras calles, en otras aulas, en otros colegios, en otros millones de manos, cuando ya creíamos perdido todo, cuando mirabas a tus pies con horror el cántaro roto. Ay, la noche de México, la noche de Cempoala, la noche de Tlatelolco, el esculpido rostro de sílex que aspira el humo de los fusilamientos. Este grandioso poema tuyo, ese relámpago, Octavio, y el acatamiento hipócrita, la falsa consternación y el arrepentimiento vil de los acusados, de los periódicos, de los sacerdotes, de los editoriales, de los poetas-consejeros, acomodados, sucios, tranquilos que gritaban al ladrón y escondían rápidamente sus monedas, su excremento, para conjurar lo que se había dicho, para olvidarlo, para desentenderse, mientras Martín Dozal —entonces de 15 años, de 18, no recuerdo— lo leía y lloraba de rabia y nos hacíamos todos las mismas preguntas del poema: "¿Sólo el sapo es inmortal?"

Hemos aprendido desde entonces que la única verdad, por encima y en contra de todas las miserables y pequeñas verdades de partidos, de héroes, de banderas, de piedras, de dioses, que la única verdad, la única libertad es la poesía, ese canto lóbrego, ese canto luminoso.

Vino la noche que tú anunciaste, vinieron los perros, los cuchillos, "el cántaro roto caído en el polvo", y ahora que la verdad te denuncia y te desnuda, ahora que compareces en la plaza contigo y con nosotros, para el trémulo cacique de Cempoala has dejado de ser poeta. Ahora, a mi lado, en la misma celda de Lecumberri, Martín Dozal lee tu poesía.

Cárcel Preventiva, 19 de julio de 1969. texto tomado de mexico 68: juventud y revolución/ ediciones era, obras completas

lunes, 29 de agosto de 2016

LO QUE LOS GALLOS NO CANTARON AL AMANECER





LO QUE LOS GALLOS NO CANTARON AL AMANECER 

Corrían los años setentas en la avenida Juárez todos estos lugares ahora desaparecidos por los que ahora rinden homenaje Juan Gabriel estaban activos la tuna contri, mismo NOA NOA, los gringos militares que venían a dejar sus dolores después de llegar de alguna guerra perdida, las putas que los merodeaban, los vendedores de elotes y burritos, la bandera mexicana a medio puente todos los lugares comunes ya escritos en cintas de películas, novelas, canciones y poemas.

Sobre una banqueta los militares mexicanos siguen a un hombre que repartía volantes, se pierde en uno de los multifamiliares, los militares entran a buscarlo y catean casi todo el vecindario, alguien debió esconderlo nadie dijo nada.

Afuera todo es un baile apenas comienzan a pegar sobre los muros las primeras pesquisas, mujeres y hombres desaparecidos, muertos masacrados por el mal gobierno, cuando todos bailaban a los Juárez cuatro, beto lozano, los silvers, la sonora santanera.

Así por esos lugares en ese tiempo donde se ocultaba toda una guerra en contra de nuestra juventud la llamada guerra sucia en México, creció el joven Juan Gabriel esa guerra de la cual todavía hay sonidos y palabras en los barrios de cd juarez, esa batalla que poco cantaron y que pocos son capases de llevarles si quiera un ramo de flores

Carlos Macias Esparza

martes, 16 de agosto de 2016

Fermín Revueltas Pintor Rebelde

Fermín Revueltas Pintor Rebelde

Releyendo algunos artículos de publicados sobre el pintor Fermín Revueltas (1901 1935 Santiago Papasquiaro Durango), hay una constante dentro de su personalidad siempre imponente, llama la atención la memoria rescatada de su hermano José Revueltas en las (Memorias Requeridas) la cual narra una manifestación en el zócalo de la ciudad de México, donde el pintor sacó un arma para defenderse de los militares que reprimían la manifestación,  José Revueltas  cuenta que era muy pequeño cuando sucedió esto sobre la mesa doña Romana esperaba a Fermín Revueltas para regañarlo por tal acción.

Poco se había escrito y rescatado después de la obra reunida por la Doctora Carla Zurian, Fermín Revueltas (Constructor de Espacios) el libro reúne casi toda la obra del pintor duranguense que muriera a temprana edad con grandes proyectos por  trabajar.

Revueltas quien se pusiera en huelga de hambre por no recibir sus honorarios se metió a las oficinas con un arma caso que hizo que caer en una seria molestia a José Vasconcelos y mandara a llamar al mejor amigo de Fermín, el pintor David Alfaro Siqueiros para que entrara a una oficina donde Revueltas estaba con una bandera de huelga y su arma, Siqueiros entró y salió muy rápido y le comento que le pagara que Revueltas no sedería.

El carácter revolucionario de Fermín Revueltas quedó plasmado dentro de su obra hasta hoy desaparecida casi en su totalidad pocas son las obras que tenemos de acceso al público, su militancia y su formación de carácter marxista son el reflejo su creación artística sus obras no son meros rasgos estéticos, sino una dialéctica y una interacción con su tiempo y su problemáticas.

Fermín Revueltas quien formara parte de movimiento Estridentista y editará junto al poeta Manuel Maples Arce la revista Irradiador revista que solo llego a tres tomos y no tenemos ningún estudio formal por la cual dejo de editarse. 

Fermín quien levantara del piso a Diego Rivera quien aseguraba tener un balazo, con quien antes de morir, rompiera relaciones con este pintor (Diego Rivera), pues para Revueltas este había traicionado todo sus principios y pintaba ahora para el Estado.


Pocas son las memorias para quienes nos vieron con ojos de amor a un país que añora la recuperación de su verdadera historia, esa que es amenazada y custodiada por militares, esa que tenemos que escribir aunque sea para para llorar, Fermín Revueltas es de esa clase de hombres de lucha y que nunca traiciono sus principios aunque esto constara el abandono del Gobierno, hay un trazo una línea de su obra donde nos abriga como pueblo y por esto es actualmente vigente.

* Imagen vitrales Fermín Revueltas en las oficinas IMSS ciudad de méxico, una antigua estación de ferrocarriles 

Carlos Macias Esparza 

lunes, 1 de agosto de 2016

Los dedos en las llamas (Memoria de un encuentro de poetas en Hermosillo Sonora)

Los dedos en las llamas (Memoria de un encuentro de poetas Hermosillo en Sonora)






No están mudos

Nunca han partido nuestros muertos

: se les oye en la leña

que arde

: en el sollozo

del humo

: en los labios

de la llaga

Hombro con hombro

vivos y muertos

vamos


Juan Bañuelos

Hacer costumbre


Nuestra generación a sido marcada por la feracidad de las balas y la des esperanza, ser poeta en un mundo donde lo material parece a vernos

ganado la batalla es un signo una esperanza y una dignidad que no han logrado arrancar de la tierra los malos Gobiernos.

Recuerdo aquel viaje que realizamos mi hermano y yo a la ciudad de Hermosillo Sonora, en ese año se había trazado uno de los hechos que marcarían el destino de nuestro País, la muerte atroz de los niños de la guardería ABC.

Recobro esta memoria pues hay un hecho de gran importancia, los primeros en rescatar niños fueron gente de Ciudad Juárez que se rehabilitaba en aquella Ciudad, la poesía y el hombre se hacían presentes en la gran tragedia, Sonorense.

Al igual que los jóvenes de todo el país que se juegan la vida creando arte en los cruceros tremendamente criminalizados, por solo ser jóvenes, sacados de las calles de Ciudad Juárez, sin ninguna opción de trabajo y a pesar de todo siguen creando Arte.

O el obrero que regresa a casa encabronado por la explotación, negándose a la barbarie y a un así a regresado con poco de pan a casa, hay radica mi esperanza.

Eso es poesía en toda su extensión, esas son las cosas que hacen que el mundo tenga esperanza y el poeta debe ser testigo de su presente, narrar desde su realidad, es hermosa esta memoria desde la valentía de estos seres maravillosos que rehabilitaban en Sonora.

Quise citar estos tremendos hechos para ubicar el mundo pesimista y triste al que nos enfrentamos y claro a la critica mas severa por los intelectuales de Estado, que tienen todos los medios de Comunicación en sus manos, de quienes se llenan su boca de mentiras y en suma les dan Premios Literarios por guardar silencio en medio de una pesadilla que no tiene fin, de quienes perdieron la nobleza de ser poetas jóvenes, nos enfrentamos a un circulo de idiotas que nos dicen que ya todo esta escrito y nos prometen el suicidio de quedarnos cruzados de brazos.

Esta memoria es la muestra valiente del no silencio, que al igual que esos hombres que arriesgaron su vida por esos niños, estos jóvenes ahora rompen ese silencio aunque esto implique escribir con sangre ese es el verdadero oficio del escritor, aquí se muestran estos jóvenes limpios sin maquillaje, sin miedos.

Yo conozco la regiones por sus poetas son la trillada frase memoria de sus pueblos he aquí en esta antología una parte de México, que cuando todo haya pasado, entonces las voces de estos jóvenes serán imprescindibles para entender la tragedia que pasamos y comenzar a construir dignamente, esta obra narrada con un amor al ser humano y al arte conlleva ese amor a la vida.

Amo la valentía de decir queremos un mundo donde quepan muchos mundos, he aquí en esta antología muchos mundos que entender y amar, por eso me llevo esos versos zapatistas a la tumba nobles como la tierra que los vio nacer.

Que seria de nuestro México sin sus poetas una constante guerra, aprendamos a ser tolerantes a ver al otro, a escucharlo, para que después no nos repliquen en la cara e incluso a través de la vía armada como en el Primero de Enero 1994 que existen y que ya Basta.

Entonces abramos el libro de la memoria para que estos poetas, nos cuenten lo que ha sido su mundo, su vida, su México devastado por la tragedia.

Carlos Macias Esparza 

miércoles, 13 de julio de 2016

La juventud de mi padre Acadio Macías Cisneros se trazó dentro de un montículo




La juventud de mi padre Acadio Macías Cisneros se trazó dentro de un montículo, sabedor del buen beisbol junto a su hermano Manuel fueron los mejores pitchers de Jerez Zacatecas, tiempo después nos mantuvo económicamente de ese bello deporte, sus trofeos de perdieron nunca tuvo apego a sus uniformes ni distensiones, solo sus playeras y gorras que gusta de portar.

Algunas veces mi padre suelta una que otra memoria sobre larga trayectoria de ampayer de beisbol, alguna vez le ampayo al mismísimo Teodoro Higuera que en aquel entonces jugaba para el hawaian restaurante de la avenida Juárez, posteriormente este pitcher buscaría con éxito el béisbol de las grandes ligas a los Cerveceros de Milwaukee

Bebiendo una taza de café en la vieja central de Cd Juárez cae el nombre de Pedro de León,
yo le piche me acuerdo bien le tiraba bolas lentas y él se enojaba al grado de tirar el bate y gritarme que se la tirara rápida así lo saqué varias veces, era un gran jonronero el más grande que he visto termina mi padre

Algunas veces paseo por el centro de la ciudad con él y le gritan ese ampayita y el muy discreto levanta apenas la mano pero es evidente que le gusta el halago…

La juventud de mi padre Acadio Macías Cisneros se trazó dentro de un montículo




La juventud de mi padre Acadio Macías Cisneros se trazó dentro de un montículo, sabedor del buen beisbol junto a su hermano Manuel fueron los mejores pitchers de Jerez Zacatecas, tiempo después nos mantuvo económicamente de ese bello deporte, sus trofeos de perdieron nunca tuvo apego a sus uniformes ni distensiones, solo sus playeras y gorras que gusta de portar.

Algunas veces mi padre suelta una que otra memoria sobre larga trayectoria de ampayer de beisbol, alguna vez le ampayo al mismísimo Teodoro Higuera que en aquel entonces jugaba para el hawaian restaurante de la avenida Juárez, posteriormente este pitcher buscaría con éxito el béisbol dela grandes ligas a los Cerveceros de Milwaukee

Bebiendo una taza de café en la vieja central de Cd Juárez cae el nombre de Pedro de León,
yo le piche me acuerdo bien le tiraba bolas lentas y él se enojaba al grado de tirar el bate y gritarme que se la tirara rápida así lo saqué varias veces, era un gran jonronero el más grande que he visto termina mi padre

Algunas veces paseo por el centro de la ciudad con él y le gritan ese ampayita y el muy discreto levanta apenas la mano pero es evidente que le gusta el halago…

lunes, 11 de julio de 2016

Siempre encontré en un libro a mi maestro elegido




En sus clases de filosofía el maestro federico ferro Gay algunos días antes de dejarlo de ver para siempre me preguntaba

¿Porque viene usted a este humilde cursillo de filosofía?

Nunca le pude responder esa pregunta a mi querido maestro y a un se la debo, a veces me quedo pensando el mundo que vivo lleno de guerras y desastres desapariciones mi único maestro fue huérfano de la segunda guerra mundial, su mirada era la más tierna posible supo lo que era la guerra.

Ahora los maestros viven su propio dolor y su guerra, cuánto debo a mis maestros este oficio de autodidacta yo nunca curse una carrera, pero a mis maestros los encontré en la calle, en las rutas e inclusive dentro de la cancha de futbol.

Siempre encontré en un libro a mi maestro elegido no hay mejor maestro que un buen libro en ello encontré las formas y conductas que me ayudan a vivir hasta hoy.

Nunca será un mal recurso usar la palabra para denunciar la guerra y hoy debemos de denunciar a los tiranos, ser maestro no es un delito las dictaduras nunca se trabajaron en la aulas de hecho cualquier pedagogía educativa se preocupa por formar buenos seres humanos y no bestias.

Carlos Macias Esparza