martes, 5 de febrero de 2019

Noticias del infierno

Noticias del infierno

Hace muchos años en la Ciudad de Hermosillo Sonora nos dieron la mala noticia de Villas de Salvarcar, recuerdo cuando esta noticia nos llego yo comencé a llorar sostenido por el barandal de un segundo piso, los demás se tiraron al pasillo visiblemente bajoneados, despues entendi que era todo el extres que había contenido en la marcha de los niños de guardería ABC.

Años después vinieron los 43 Normalistas de la normal rural de Ayotzinapa la noticia me llego al trabajo alguien me avisó por teléfono, anduve todo el dia como encerrado ya quería salir del trabajo quería gritar algo salir correr sentarme llorar, aquí en la ciudad donde todos los días abrazamos a la muerte había un chico que se derrumbaba como una torre pero algo me decía hazte fuerte.

Salí de mi laburo y llegue a casa no quise ver las noticias pero el eco del sonido de televisor se oía por todos lados, todo el humo posible salia de esas bocinas y yo tan pendejo tan nostálgico encerrado en mi cuarto, pensando tonterías como los van a regresar bien torturados pero al fin estarán de regreso, pesando en la mañana darán la noticia de sus libertad, que estupido de verdad ya son varios años sin ellos y un asi los quieren enterrar sin memoria como si el cuerpo de uno no reconociera el dolor de los demás.

Ver a esos padres llorar salir a la calle para encontrarse con los viejos candados de la falsa justicia y ahora que pretenden que los perdonemos después de tanto dolor, teniendo al asesino en el Gobierno Salvador Cienfuegos Zepeda no y no este dolor no se compra con despensas ni con nuevos salarios, solo condenando a los culpables de tanto horror en méxico se reconstruye méxico sólo reconociendo la fosas de su pasado, esa falsa democracia regresara a casa de cada uno de los mexicanos.

Carlos Macias Esparza





lunes, 21 de enero de 2019

Morir en el desierto


Morir en el desierto

Debo confesar que yo robe para comer y nada mas era muy pequeño no me voy a disculpar con nadie, porque nadie entenderá que es traer el estómago vacío y no tener otra salida más que la de tomar lo que es nuestro y por derecho nos pertenece, nadie que no allá sido pobre sabrá lo es tener hambre, porque el hambre pega duro duelen las tripas y no hay otra salida más que la de pedir o robar, duraba noches sin dormir atormentado por el hecho el moral que me destruía la noche sabía que era solo unas panes de dulce que sacaba de algún supermercado pero no me dejaba dormir idea que me juzgaran como un ladrón, no yo no robaba para tener grandes casas o el último coche del año robe para comer y solo eso, no robaba desde una oficina o dependencia de gobierno, lo hice y ahora ya de grande no me arrepiento y se lo que hice y lo hice por rabia, por dolor por inocencia, por hambre. 

No sé cuántas veces he visto a niños detenidos en algún supermercado por robar un plato de comida me he acercado a dialogar su libertad y su comida que pocas veces lo he logrado esos casos me han hecho enojarme y ponerme triste por largas horas porque me recuerdo y porque se lo que es tener hambre, hambre de comer para vivir y nada más. Para los jodidos no hay más notas más que la salir quemado asesinado ante la mirada displicente del mundo, la mirada arrogante del ricos del mundo, en las fotografías de algunos Diarios no hay más que las letras en rojo y un listón que nos criminaliza nunca dicen siguen matando pobres y la doble moral de la gente que desde sus privilegios hablan de justicia, justica para quienes? Democracia para quién? 

Las mentadas circunstancias nunca son valoradas para construir un país de miles de pobres que solo quieren vivir dignos y libres solo eso no queremos su plata ni sus lujos solo vivir bien sin hambre con techo pan libertad democracia.

Carlos Macas Esparza 


miércoles, 2 de enero de 2019

Ciudad bajo la nieve








Ciudad bajo la nieve

                                                                                         Para Rubén Macías



Sepultados bajo el frío,

                                               bajo la nieve.

Cuando la frontera avisa del mal tiempo,
solo queda encerrarse dentro de uno mismo,
como quien dice aceptando la muerte.

Esta ciudad está llena de cruces
             y resumida

hasta hoy al silencio
de las estatuas.

Hay veces en que sólo queda escuchar a

               los pájaros.

Afuera los jóvenes evaden el encierro,
se pasean por las banquetas.

Ciudad de blues cantado por los morros
en las rutas,
eso me hace vivir.

Cientos sepultados en el río bravo,
esta noche bajo la nieve.

Vivir es lo que se quiere
y se ama.


Carlos Macias Esparza

jueves, 6 de diciembre de 2018

El placer de la fama



El placer de la fama

Kurt Cobain se autodestruía en acto,
se moría a pedacitos.
la muerte le destruyo las vísceras.

Vallejo murió en una banca en parís,
la muerte lo siguió hasta cerrarle los ojos.

Cesare Pavece encerrado en un hotel,
hablando con la muerte.

Existe la tranquilidad de morir viendo
el televisor o intuyendo que es tu día.

Pero nada más despiadado, que irte
con el corazón lleno de balas,
que no eran para ti.

Carlos Macias Esparza

lunes, 26 de noviembre de 2018

Los pasos de Diego en la frontera







Los pasos de Diego en la frontera

Aparece medio caminado muriendo lento,
fuerte lo fue siempre los golpes nunca los derribaron.

Con esa humildad de gato, saluda a pocos no está bien,
pero saca una sonrisa tierna de aquel Diego,
que no es más dice, él mismo.

Lo enterramos todos.

Camina casi por rebeldía no se quiere sentar en una silla
de ruedas no dice:
Mejor muero oliendo el pasto.

Sus pasos son de fantasma todos lo quieren abrazar
y el como una sombra se esfuma.
Así es Maradona algunos juran a verlo visto.
Yo juro haber estrechado su sombra.

Carlos Macías Esparza

martes, 20 de noviembre de 2018

La tragedia que es la vida


La tragedia que es la vida


                                                                                       Para José Revueltas


Yo nunca te conocí carnal,
ni pude darte un abrazo.

Para que quizás conocieras
esta ciudad
y sus madres que buscan sombras que viven.

Seguramente te hospedarías
en un hotel de paso junto al
cabron de Úrsulo,
sus sueños estarían vigilados por zopilotes.

Ya bien planteados los problemas
dialécticos y una que otra charla
sobre el barbón de Carlos me dirías;
Mire compañerito mejor vamos por
un trago por ahí y deje un poco
reposar los versos.

Yo no estuve en tu funeral para
reírnos un poco juntos de la tragedia que es la vida,
contar el himno zapatista armonizado con el viejo
violín de Silvestre,
el cielo lo trazo Fermín para ti y le hizo una
puertecilla para que entraras.

Me dicen hermano que si te querías
ir que la muerte te espero sentada,
que te pusiste blanco y que dejaste
a varios plantados en la cantina.

Yo no te conocí carnal ni pude
apretar tu mano bondadosa,
ni pudimos juntos caminar la avenida
Juárez, para escribir poemas en sus
muros y pintar caras de niñas que
nunca llegaron a sus casas.

Yo nunca estuve en el palacio obscuro,
vivo en este infierno que es Juárez,
que todos logramos amar,
en estas rejas impuestas por el hombre.

Carlos Macias Esparza

lunes, 22 de octubre de 2018

Poner el pie del otro lado del mundo

Poner el pie del otro lado del mundo


La población estaba cerrada con odio y con piedras. Cerrada completamente como si sobre sus puertas y ventanas se hubieran colocado lápidas enormes, sin dimensión de tan profundas, de tan gruesas, de tan de Dios.

José Revueltas/ Dios en la tierra

La abuela recolecta leña para el calentón hay que salir con ella a buscarla hay que llegar lo más lejos posible, camino con la abuela y su seriedad es asombrosa solo un par de palabras en el trayecto, llegamos a la sequía nos paramos un poco a mojarnos los pies, me quedo viendo a un árbol justo ahí hay un nido de pájaros le tengo que decir a mis tíos, que regresarán un pronto del río bravo con un poco de dinero tenemos que atraparlos para venderlos aunque nunca hemos realizado tal venta siempre los soltamos nos duele tanto su tristeza

Tal ves por eso mis tíos se dedicaron a pasar indocumentados en un la lancha o en llantas no les gustaban las divisiones las paredes, recuerdo verlos desde el más alto del río bravo en esos mementos llevaba harta agua, las caras de ellos era de asombro cuando cruzaban y felicidad y éxito, maldita palabra que detesto tanto, esa palabra nace de una crueldad competitiva que si no la sabes emplear te vuelves un mostro del mercado.

Bien un poco de juego para los niños dentro rió y mis tíos que buscaban plata por debajo de las aguas y yo que me sostenía del muro para que no me llevaran la corriente del agua, tenía miedo pues un día bajo esas aguas en lugar de sacar un pez bagre para comer sacaron a un hombre helado pálido tieso, era la primera vez que vi a la muerte todos asombrados lo miraban y yo me imaginaba todo lo que tuvo que recorrer ese hombre para morir así arrastrado por la corriente de un río el agua era algo así como todo el coraje del mundo que lo arrastraba mientras él luchaba contra todo con todas sus fuerzas las mismas fuerzas que los sacaron de su casa, de su barrio de su hogar para encontrar lo que ofrece el mundo muerte morir en el desierto con toda el agua no bebible como ahogando todos sus sueños.

Carlos Macías Esparza